Día 2 de 3
Xoxote-Erlo-Azpeitia-Arauntza-Odria Auzoa-Etumeta-Zelatun
Después de una noche plácida en el improvisado "suite deluxe" del habitáculo trasero del albergue de Xoxote, nos levantamos sin prisa y, como buenos montañeros, esperamos a que los responsables del albergue aparezcan para compartir un desayuno decente. Llegan en todoterreno y nos cuentan que llevan poco tiempo con la gestión del refugio. Nosotros, por nuestra parte, les demostramos que lo de desayunar sí que lo tenemos bien gestionado. Afuera, el frío nos da los buenos días con un apretón de manos gélido.
Una vez listos, nos acercamos a la estatua de San Ignacio para saludarle, pero como siempre, nos da la espalda. Algo nos dice que no le caemos del todo bien…
Empezamos el día con la ascensión al Xoxote oriental (912m), donde nos espera una pequeña caseta y una cruz metálica. Desde aquí, disfrutamos de unas vistas espectaculares de Azpeitia y de la subida que nos espera. Porque si algo hemos aprendido es que después de un buen desayuno, toca un buen cuestón.
Nos dirigimos a la cima occidental de Xoxote, situada justo sobre el albergue, y por el camino divisamos la Erlo Cruz, nuestro próximo objetivo. Desde la cresta del Xoxote, el paisaje es espectacular: el collado de Azketa, la balsa de Putzuaundi y, a lo lejos, las cimas que conquistaremos hoy. Nos damos cuenta de que San Ignacio, desde su pedestal, sigue vigilando a los azpeitiarras, no sea que se desmadren demasiado.
Seguimos hacia Erlo Cruz por un terreno rocoso pero sin grandes dificultades. Alcanzamos la cima sur del Erlo (1026m), donde nos espera un buzón montañero. No nos detenemos mucho, porque nos aguarda la verdadera cima del Erlo (1030m). Aquí el terreno es aún más rocoso y requiere algo de atención. En la cima, una pequeña cruz nos recuerda que todo esfuerzo tiene su recompensa… aunque a nosotros nos hubiera valido con un banco y una fuente de sidra.
Iniciamos el descenso hacia Azpeitia por la vaguada de Badiolegitxo. La bajada es preciosa, con pasos entre rocas y un sendero bien trazado. Atravesamos un hayedo, que nos da un respiro de sombra, seguido de un alerzal y, finalmente, el collado de Naargun, desde donde tenemos una vista privilegiada de Azpeitia. Nos preparamos mentalmente para la siguiente misión: el almuerzo.
Llegamos a Azpeitia a la hora perfecta. Nos acomodamos en la terraza de un bar reconvertido en iglesia (o viceversa) y nos premiamos con un pintxo de tortilla y unas cañas. Es un momento casi religioso. Mientras tanto, nos toca hacer unas compras improvisadas: Eneko necesita una esterilla y, en busca de un "chino", nos encontramos con Olatz, que casualmente nos regala una que tenía por casa. Así da gusto.
Reanudamos la marcha con un poco más de alegría (y algo más de sidra en la sangre), listos para la subida al monte Arauntza. Nos espera un buen cuestón y, para qué engañarnos, lo sufrimos. Pero las vistas lo compensan: desde la ladera, vemos las cimas de Xoxote y Erlo, recordándonos el camino recorrido.
No coronamos Arauntza, sino que llegamos hasta el caserío del mismo nombre, donde enlazamos con el GR285 (Mendibai). Desde aquí, el camino por el cordal nos regala postales perfectas del valle de Errexil y del de Aizarna. De fondo, asoman montes como el Murumendi, Garrintza y Herniozabal. La ermita de Santa Engracia se alza majestuosa sobre un roquedo, y nos detenemos un instante a admirarla.
Llegamos al collado de Etumeta y desde aquí afrontamos las últimas cuestas de la jornada. Cruzamos la zona de Ezurtzako sarobea, un paraje idílico antes de la recta final hasta Zelatun. En la distancia, vemos Donostia, recordándonos que aún queda mucho mundo más allá de nuestras mochilas.
Al llegar a Zelatun, el plan está claro: cañas y pintxos. Encontramos un rincón resguardado del viento detrás de la borda y nos preparamos para pasar la noche. Entre risas, cena y un cielo estrellado, cerramos esta segunda etapa con la certeza de que mañana nos espera otra jornada épica.
Track de la segunda etapa:
Fotoreportaje:
La noche en el habitáculo trasero del albergue de Xoxote ha sido estupenda. Nos levantamos sin ninguna prisa y esperamos a que vengan los que gestionan el albergue. Llegan en todo terreno y nos cuentan que llevan poco tiempo gestionando el albergue. Nos metemos un buen desayuno y nos ponemos en marcha. Afuera hace bastante frío.
Una vez listos nos acercamos a la estatua de San Ignacio a darle los buenos días.
Siempre nos da la espalda,

Desde la estatua nos acercamos a la primera cimita del día, la del Xoxote oriental (912m) donde hay una pequeña caseta y una cruz metálica. Está a unos metros de la estatua.
Xoxote oriental (912m)
Vista de la localidad de Azpeitia desde la cimita de Xoxote oriental.
Seguidamente nos dirigimos a la cima Occidental, la que se encuentra por encima del albergue de Xoxote.
Por el camino vemos la Erlo Cruz donde subiremos en breve.
Por abajo el nevero de Azketa.

Desde la crestita del Xoxote vemos el collado de Azketa y la balsa de Putzuaundi.
Cima de Xoxote Occidental (912m)
Buzón en la cima.
San Ignacio vigilando a los azpeitiarras para que no se desmadren.
Balsa de Putzuaundi y a lo lejos la cima oriental de Xoxote.
Nos dirigimos ahora hacia Erlo Cruz.
Se asciende por terreno rocoso pero sin dificultad.
Buzón en Erlo Cruz. A esta cimita la llmana la cima sur del monte Erlo.
Erlo Cruz (1026m).
Monte Eskorta. Su cima está donde la antena pequeña que vemos en la foto. Hoy no la visitamos.
Cima del Erlo ( 1030m). Tramo muy rocoso para llegar por lo que hay que andar con cuidado.
Pequeña cruz en la cima del Erlo. Abajo el Poligono Industrial Anardi de Azpeitia.
Una vez tachadas las cima del Erlo comenzamos a descender hacia Azpeitia. Vamos a bajar a la vaguada de Badiolegitxo por un camino muy bonito que hay que cogerlo a medio camino entre Erlo Cruz y la cima del Erlo. El camino desciende por la ladera sureste.
Pasos entre rocas muy chulos.

Hay una traza que se sigue bastante bien.
La vaguada de Badiolegitxo por donde pasa la vía normal de subida desde Azpeitia. Enfrente tenemos la cima de Xoxote oriental.
Todo este camino de bajada es muy bonito y muy panorámico.
Enlazamos con la via normal.
Seguimos descendiendo y enseguida pasamos por la fuente de Azketa.
Luego nos adentramos en un hayedo.
El hayedo da paso a un alerzal.
y llegamos al collado de Naargun donde hay un cambio de vertiente.
El camino es un mirador de lujo sobre la localidad de Azpeitia.
Azpeitia.
Una vez lleguemos a Azpeitia tenemos que subir el monte que vemos en esta foto, el monte Arauntza. Menudo cuestón nos espera.
Cuando termina el camino de piedras salimos a una pequeña carretera.
Monumento a 'Takolo' (Joxe Urbieta) junto al baserri Miraflores. Takolo fue un mendizale y alpinista azpeitiarra que falleció en el año 2000. Fue uno de los participantes de la expedición vasca al Everest en el año 1980 donde Martín Zabaleta alcanzó la cumbre.
Ya va quedando menos para llegar a Azpeitia. Vamos a llegar a la hora del almuerzo. ¡Que bien!.
Una ardilla frente al caserio Gomensoro.
Caserío Gomensoro.
A cien metros de la urbe un rebaño de ovejas.
Atrás dejamos el caserío Gomensoro.
Pasamos por un santutxo.
Y salimos a la plaza de Azpeitia, en pleno centro.
Han reciclado una iglesia y han hecho un bar. Ha quedado curioso. Aquí vamos a almorzar.
Sale el sol y en la terraza se está de cine con un pintxo de tortilla y una cañita.
El ayuntamiento y dentro del arkupe está el bar. Hemos pasado un buen rato en Azpeitia, no hay prisa. También nos hemos ido de compras, a buscar un 'chino' para comprar una esterilla para Eneko. Casualidades de la vida nos hemos encontrado con amiga, Olatz, y le ha regalado una esterilla que tenía por casa. Pues nada, ya tenemos de nuevo el equipo completo.
Después del almuerzo y unas cuantas sidras nos ponemos en marcha. ¡Lo que nos ha costado! jajaja. Nos dirigimos hacia la base del monte Arauntza 

La subida se nos hace un pelín durilla pero las vistas que tenemos son una pasada. Las vistas que tenemos desde la ladera del Arauntza: las cimas de Xoxote y Erlo y la ladera por la que hemos bajado a Azpeitia.
No llegamos a subir a la cima del Arauntza sino que llegamos hasta la altura del caserío homónimo.
Por cierto, en esta etapa seguiremos las marcas rojiblancas del GR285 (Mendibai) hasta llegar al collado de Zelatun.

Vista hacia el valle de Errexil. A lo lejos por la derecha vemos el monte Murumendi. En el centro de la foto asoma el piquito del monte Garrintza. Inmediantamente a su izquerda los montes Illaun (detrás) y Menditxiki. Y por la izquierda se van perfilando los montes Txinkorta, Mendikute y el cordal de Herniozabal al Ernio.
Al fondo los montes Izazpi (izquierda) y Samiño (centro)
Estamos a punto de alcanzar el cordal que une Arauntza con el collado Etumeta.
Más tarde andaremos por las laderas de esos montes.
Precioso camino el que va por el cordal, entre el valle de Aizarna y el de Errexil.
Mirando atrás vemos la mole del Erlo.
Hacia el valle de Aizarna vemos la ermita de Santa Engracia qeu se alza magestuosa sobre el roquedo.
Llegando al collado de Etumeta.
Buenas vistas en general. En esta foto estamos viendo la cima del monte Pagoeta.
Baserri Etumeta.

A partir de Etumeta nos toca afrontar las últimas cuestas de la jornada.
De nuevo Santa Engracia. Por la derecha, al fondo, el monte Indamendi.
Vemos también Donostia a lo lejos.
Ultimas cuestas por las laderas del Mendibeltz.
LLegamos a Ezurtzako sarobea, una zona muy bonita. A partir de aquí tenemos un precioso paseo hasta alcanzar las bordas de Zelatun.
Asoma el Portumatza.
Por el paraje de Elkamen. En la foto la chabola de Elkamen.
Llegamos al collado de Zelatun. Aqui van a caer unas cuantas cañas y algún que otro pintxo.
Merendando en Zelatun.
Justamente detrás de la borda es donde dormiremos. Preparamos un poco la zona para evitar en la medida de lo posible el viento.
Bordas de Zelatun y el Portumatza detrás.
Preparando la cena antes de meternos a los sacos. 